El Sábado Santo se abría paso dejando atrás los intensos días anteriores, aunque lo vivido aún permanecía muy presente en el ambiente. Alhaurín el Grande, se disponía a afrontar una de las jornadas más íntimas y cargadas de significado de toda su Semana Santa.
A las 12:00 horas, la Ermita de Nuestra Señora de la Encarnación acogía el tradicional Pésame a la Virgen. Fue un acto sencillo, pero muy emotivo, en el que vecinos y hermanos se acercaron a la Madre para acompañarla en su dolor.
Con la llegada de la noche, a las 21:00 horas, daba comienzo la Vigilia Pascual. La iglesia se llenó de fieles que, unidos, participaron en una celebración que invita a renovar la fe. A través de las lecturas, se fue recorriendo la historia de la salvación hasta desembocar en el anuncio de la Resurrección.




Más tarde, a las 23:00 horas, la Plaza Nueva se convertía en el escenario de uno de los actos más esperados. El ambiente cambiaba por completo, el murmullo daba paso al silencio y la expectación se hacía notar entre el público. Comenzaba la Representación en Vivo de la Resurrección del Señor, un momento muy especial dentro de la Semana Santa alhaurina. Los jóvenes de la Real Hermandad, tras meses de esfuerzo y dedicación, volvían a demostrar su compromiso dando vida a cada una de las escenas.
La representación se iniciaba con la petición del cuerpo de Jesús por parte de José de Arimatea ante Pilatos. En esta escena, se pudo ver a un José decidido, que, movido por el respeto y el cariño hacia el Maestro, solicitaba su cuerpo para darle sepultura antes del inicio de la Pascua, todo ello en presencia de Claudia.




Tras este comienzo, se dio paso al Santo Entierro, donde el cuerpo de Jesús era colocado en el sepulcro. A continuación, tuvo lugar la Lamentación de María, la Virgen, rota de dolor, abrazaba a su Hijo acompañada por las mujeres y discípulos fieles, transmitiendo un sentimiento que llegaba a todos los allí.
Nos encontramos frente a un año en el que, sin perder la identidad y el orden cronológico de las Representaciones de la Pasión, si que se ha sufrido una evolución de los diálogos y las escenas, de modo que, tras algunos años, las narraciones y versos de los jóvenes que encarnan a los personajes, se mostraban ante el público como un estreno de la Semana Santa 2026.
Antes de la vigilancia del sepulcro, se representó la reunión del Sanedrín. En ella, los sumos sacerdotes mostraban su inquietud ante lo sucedido, comenzando a plantearse si aquello que temían podía hacerse realidad.




Después, los centinelas tomaban su puesto junto al sepulcro, ajenos a lo que estaba por venir. Y entonces llegó el momento más esperado, la Resurrección. La piedra era retirada y la luz irrumpía en la escena, anunciando el triunfo de Cristo sobre la muerte.
La noticia llegaba a los sacerdotes, que se veían incapaces de ocultar lo ocurrido. Por otro lado, las mujeres en el sepulcro recibían el anuncio y salían a compartirlo, llenando de alegría un ambiente que hasta entonces había sido de luto.




Uno de los instantes más emotivos fue la aparición a María Magdalena, que es quien tras el estreno de nuevos diálogos, entre lágrimas, reconoce a Jesús cuando Él pronuncia su nombre. Finalmente, la representación concluía con la escena del Cenáculo, donde Jesús se presenta ante los Apóstoles, poniendo el broche final a una noche que, un año más, volvió a hacernos sentir de primera mano todo lo vivido en la Resurrección de Jesús.
Todas las fotos de la representación aquí.




