Viernes Santo en Alhaurín el Grande: El morado de nuestra Hermandad hecho fe y sentimiento

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14 Abr, 2026

¡Oh, dulce Jesús!

Danos fuerza para mirar

la cruz con tus ojos,

buscarla con deseo

y abrazarla con tu amor,

gloriándonos y no descansando

hasta morir en ella.

¡Dios te salve, oh árbol de la vida,

por cuyo fruto todos los mortales

podemos alcanzar la vida eterna!

Y otro año más, con la voz quebrada por la emoción, la última narración de nuestro Viernes Santo volvió a hacer palpitar el alma a la multitud que se agolpaba en la Plaza Nueva.

Era Viernes Santo en Alhaurín el Grande: el Viernes Santo de nuestra Hermandad; soleado, apacible e intenso. Amanecía el día con un cielo azul y despejado. Era el día de la condena, el día de las tres caídas; el día del atardecer, cuando el cielo parece guardar silencio y la tarde santa se resiste a dar paso a la noche. El día en que Nuestro Padre Jesús Nazareno y su bendita Madre del Mayor Dolor recorren las calles alhaurinas en la procesión más concurrida de nuestro pueblo.

A las 12:00 del mediodía, una representación de esta Real Hermandad acudió a los Santos Oficios, la celebración de la Pasión del Señor, que tuvo lugar en la Parroquia de la Encarnación, participando con recogimiento y oración en la liturgia propia de ese día.

La Ermita de San Sebastián, al igual que el día anterior, permaneció cerrada durante los Santos Oficios por indicación de nuestro párroco, abriendo sus puertas a su finalización para la veneración de nuestros Sagrados Titulares.

Nuestro Padre Jesús Nazareno cargaba con su cruz de caoba y plata, y vestía la túnica de cola bordada por las Monjas Trinitarias del Convento de San Carlos de Málaga en el año 1948. En su pecho se distinguía un broche de cíngulo con el anagrama “JHS”, regalo del Coro de la Hermandad por su XXXV aniversario, y portaba la corona de camarín del año 1941. El conjunto se completaba con un precioso y elegante exorno floral de lirios morados que llenaban el alma de los hermanos y hermanas de abajo, realizado por la floristería malagueña “Cisneros”.

Del mismo modo, María Santísima del Mayor Dolor lucía majestuosa en su trono, con un elegante exorno floral en tonos blancos y morados, realizados en esta ocasión por la floristería “Carabino” de la localidad. Vestía saya morada bordada en oro de los talleres de Salvador Oliver (2017), rostrillo de encaje blanco de anticuario donado por un hermano devoto, el fajín del Excmo. Sr. General de la Legión D. José Giménez-Henríquez, y portaba en su pecho el antiguo puñal restaurado, mariquillas de los talleres Santos Campanarios, cruz pectoral de oro de los talleres Siglo Barroco, además de otros broches, pañuelo y rosarios.

A las 17:00 horas tuvo lugar en la Ermita de San Sebastián el encendido de la vela solidaria en el Trono de María Santísima del Mayor Dolor, en homenaje a la Casa de Acogida Colichet. Se trató de un acto emotivo y sencillo, presentado por nuestra hermana Dña. María Morales Farfán, y contó con la presencia del Hermano Mayor, miembros de la Junta de Gobierno, del presidente de Cáritas Parroquial de nuestro municipio y de hermanos y hermanas de esta Hermandad. Durante el acto se rezaron el Padre Nuestro y el Ave María, y se realizó la ofrenda del azahar a nuestra Madre, con el fin de perfumar su paso durante la salida procesional.

Mientras tanto, el sol brillaba con un tono solemne, iluminando el escenario como si también quisiera ser testigo de aquel momento. Bajo esa luz intensa, Pilato, dudoso y distante, se lavó las manos ante el pueblo, dejando que el clamor de la multitud dictara la sentencia. Y así, Jesús fue condenado a muerte.

A las 17:30 horas, en la Plaza Nueva, dieron comienzo las escenas de la Segunda Parte del Juicio de Jesús ante Pilato: Flagelación, Condena a Muerte y Entrega de la Cruz.

La Plaza se convirtió nuevamente en un escenario de dolor y sobrecogimiento. Allí lo flagelaron sin piedad; los azotes rasgaron su espalda, lacerando no solo su piel, sino también el silencio de quienes contemplaban la escena. Se rieron de Él, se burlaron de Dios hecho hombre, lo coronaron de espinas, continuaron golpeándolo, humillándolo, llevándolo al límite del sufrimiento. Y, finalmente, le entregaron la Cruz.

En ese momento, el verso de la Cruz resonó en el aire, profundo y estremecedor, erizando la piel de todos los presentes, como un eco antiguo que atravesaba el tiempo y se clavaba en el alma, recordando que aquel sacrificio no pertenecía solo al pasado, sino que seguía vivo en cada mirada que lo contemplaba.

La representación fue muy aplaudida y realizada con gran maestría por nuestros jóvenes, emocionando al público congregado en el recinto.

Finalizada la representación, la procesión partió de la Ermita de San Sebastián. Con tres toques en el picaporte de la puerta anunciados por la pregonera, Dña. Rocío Moltó García, la Cruz Guía reluciente marcó el inicio del cortejo.

En ella participaron las tres Bandas de la Hermandad, cientos de nazarenos de terciopelo morado que llenaron las calles del recorrido con el color de nuestra Corporación, y las mantillas que quisieron acompañar a nuestros Sagrados Titulares.

Las portadoras de trono de nuestra Sagrada Titular estrenaron túnicas blancas con cíngulo morado, aportando solemnidad y elegancia al paso de María Santísima del Mayor Dolor.

Las calles se encontraban repletas de personas, entre hermanos, vecinos y foráneos, la cuales se convirtieron en un escenario de respeto y admiración mientras contemplaban la procesión, que a su paso por calle San Sebastián, se entonaron cánticos a nuestros Sagrados Titulares y se realizó una petalada a nuestra Sagrada Titular.

Durante el recorrido procesional, los jóvenes de la Hermandad representaron de manera magistral las distintas escenas: el Encuentro con el Cirineo, Primera Caída; que este año cambió su ubicación a la calle Real; el Encuentro con la Virgen María, con la Verónica, y con las Mujeres de Jerusalén, Segunda y Tercera Caída, y la llegada al Gólgota. Cada instante estuvo cargado de emoción, llegando a conmover tanto al público como a los propios participantes hasta las lágrimas.

De ese modo, se fue trazando un auténtico Vía-Crucis por una Jerusalén contemporánea en la que Alhaurín el Grande se convirtió, una vez más, como cada Semana Santa, en una catequesis viva que se expresó en las calles, como antaño lo hicieron generaciones tras generaciones.

El Cortejo fue elegante y singular, destacó la presencia de las venerables reliquias del Santo Lignum Crucis y del Monte Calvario, además de los acólitos y monaguillos que alumbraban con cirios y perfumaban con incienso el caminar de nuestros Sagrados Titulares.

Igualmente, también acompañaba de un nutrido protocolo civil y militar, con la presencia del Hermano Mayor, la Junta de Gobierno, consejeros y consejera, la pregonera de la Semana Santa, la Hermandad de Nuestra Señora de Gracia, representantes del Ayuntamiento, Juez de paz, partidos políticos y asociaciones. Asimismo, efectivos de la Guardia Civil, recientemente incorporados y naturales del municipio, custodiaron a Nuestro Padre Jesús Nazareno durante su recorrido.

Cuando el sol dio paso a la noche, en el antiguo cuartel de Calle Nueva, tuvo lugar el tradicional encuentro entre las Sagradas Imágenes de Jesús y la Virgen. La interpretación de nuestras bandas envolvió el momento, mientras la emoción y los aplausos de los presentes llenaron aún más la calle Nueva. Instantes antes, la pregonera había dado el toque de honor en el trono de Nuestro Padre Jesús Nazareno, anunciando el caminar hacia un encuentro que, entre música y devoción, quedó grabado en el corazón de todos los presentes.

Durante ese momento esperado, los hombres y mujeres de trono mecieron ambas Imágenes al mismo compás, guiados por la firmeza y el buen hacer sus capataces. La Banda de Música interpretó las marchas “Hosanna in Excelsis” y “Puerta del Cielo”, destacando su buen hacer y sonoridad, que acompañó con maestría ese momento.

Pasadas las 23:00 horas, hacían su entrada en la Ermita, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima del Mayor Dolor con el himno nacional español, y con la interpretación de distintas marchas de procesión de manera ejemplar por parte de nuestra Banda de Música y de ambas Bandas de Cornetas y Tambores en una Plaza de San Sebastián repleta de hermanos y hermanas de Jesús.

Con este solemne instante se puso el broche final a una jornada intensa, marcada por la tradición y el fervor de todo un pueblo. Un Viernes Santo que volvió a quedar grabado en la memoria y la historia de esta Real Hermandad.

Todas las fotos del acto de la vela solidaria, aquí.

Todas las fotos de la representación del Viernes Santo, aquí.

Todas las fotos de la procesión del Viernes Santo, aquí.

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