El Silencio de una Mirada, presentado el XXXIV Pregón de la Semana Santa

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20 Mar, 2026

El pasado 14 de marzo, nuestra Hermandad celebró una de las citas más destacadas de este periodo de Cuaresma. Se trató de la trigésimo cuarta edición del Pregón de la Semana Santa, un evento que nuestra corporación organiza de forma ininterrumpida desde 1991. En esta ocasión, la responsabilidad de anunciar nuestra semana mayor recayó en nuestra hermana, Dña. Rocío Moltó García.

El acto contó con una gran afluencia de público que completó el aforo. Entre los asistentes, además de numerosos hermanos de Jesús Nazareno, se encontraban el Director Espiritual, D. Andrés Merino Mateo, el alcalde municipal del Exmo. Ayuntamiento de Alhaurín el Grande y el Juez de Paz. También acudieron representantes de la corporación municipal de Alhaurín el Grande, miembros de diversas cofradías de la zona y autoridades civiles y militares. Como es habitual cada año, nos acompañó también una delegación de la Asociación Cultural de la Policía Nacional ‘La Biznaga Azul’.

La jornada comenzó pasadas las nueve de la noche bajo la conducción de D. José Carlos Solano Angulo, adjunto a la Secretaría de la Hermandad, quien realizó una presentación impecable. Sus palabras iniciales, centradas en la devoción a Nuestro Padre Jesús y en el sentido espiritual del tiempo de Cuaresma, sirvieron para introducir el posterior recital de música procesional.

La Banda de Música de la Hermandad, bajo la experta dirección de D. Francisco Aguilar Lima, fue la encargada de la parte musical. La formación demostró una vez más su gran nivel técnico y compromiso, ofreciendo un programa compuesto por las siguientes marchas:

  • ‘Estrella del Perchel’, de Miguel Pérez.
  • ‘Triunfal Jesús Nazareno’, de José Aguilar Lima.
  • ‘La Misión de la Esperanza’, de Rubén Jordán.

A continuación, el acto presentó una pausa, en la que nuestro conductor del acto nos introdujo a uno de los momentos de la noche, en el que se presentó y estrenó la marcha ‘El Día de Jesús’, de José María Machuca Osorio, dedicada a nuestra Real Hermandad y a nuestras fiestas de Gloria. Una nueva composición que venía a aumentar el patrimonio musical de nuestra Hermandad. Además, esta obra no solo era instrumental, sino que fue acompañada por un grupo de voces de hermanos que interpretaron con su melodía unos versos que acompañarían a esta misma. A su finalización, nuestro Hermano Mayor, D. Miguel Ángel Serrano Gómez, fue llamado a subir al escenario para entregar una placa en reconocimiento a su autor.

Para finalizar el concierto, nuestra Banda de Música interpretó, y puso el broche de oro al concierto con el Himno de nuestra Real Hermandad, ‘Nuestro Padre Jesús’ de Emilio Cebrián Ruiz.

Una vez finalizado el concierto, que recibió una calurosa respuesta por parte de los asistentes, se dio paso a la proyección de un vídeo promocional. La pieza audiovisual logró transmitir la esencia de nuestra Semana Santa, deteniéndose en la carga emocional de las vivencias que estamos próximos a compartir.

Acto seguido, José Carlos Solano retomó la palabra para presentar a D. Salvador de los Reyes Rueda, pregonero de la edición de 2025. Fue él quien tuvo la responsabilidad y el privilegio de introducir a la pregonera de este año, Dña. Rocío Moltó.

En su intervención, Salvador de los Reyes expresó con cercanía su sentir como hermano «morao», dedicando un espacio muy especial a su sucesora. Durante su discurso, subrayó tanto la trayectoria cofrade de Rocío como su compromiso como mujer cristiana y profesional. El momento culminó con una invitación formal a la pregonera para ocupar su lugar en el escenario; ambos se fundieron en un afectuoso abrazo que fue sellado con un aplauso unánime. Esta ovación sirvió no solo para agradecer su presentación, sino también como muestra de gratitud de la Real Hermandad por su labor durante el año anterior.

A partir de este momento se abrió el telón y el teatro se sumergió en una penumbra teñida de morado, ese color que en nuestra Hermandad y en todo Alhaurín el Grande no es solo un tono, sino un estado de ánimo. Sobre las tablas, la escenografía se presentaba como un altar laico, donde la madera del escenario parecía transmutarse en la piedra de una plaza al anochecer.

A la izquierda, la silueta recortada de una Ermita de San Sebastián se alzaba contra un horizonte de luz, evocando esas nupcias entre la cal y el cielo que ocurren cada primavera. Pero era el centro del retablo visual lo que detenía el aliento, una franja horizontal, como un tajo de emoción, mostraba la mirada de Él, nuestro Padre Jesús Nazareno. Unos ojos cargados de una humanidad infinita que, desde la pantalla, parecían escrutar el alma de cada espectador, recordándoles que el pregón no es solo palabra, sino también encuentro.

El aire estaba cargado con el aroma denso de los lirios, que formaban un monte de flores blancas a la derecha, brillando bajo los focos como si estuvieran bañadas por una luna de plata. En el centro, el atril de orfebrería aguardaba paciente, custodiado por el monograma JHS bordado en oro, que resplandecía sobre el terciopelo oscuro.

Cuando la pregonera se acercó al estrado, el tintineo de los metales y el crujir de la alfombra fueron los únicos sonidos que se atrevieron a romper el respeto de la sala. Dos ciriales, de una cera blanca inmaculada, flanqueaban la escena como centinelas de una fe que estaba a punto de hacerse verso. Todo estaba listo, la luz, la flor y la mirada. Solo faltaba que la voz rompiera el silencio para que la Semana Santa, una vez más, comenzara en el corazón de los presentes.

El pregón de Rocío Moltó para la Semana Santa de 2026 en Alhaurín el Grande es una pieza de profunda carga emocional que trasciende lo religioso para convertirse en un manifiesto de identidad, memoria y pertenencia. La autora articula su discurso en torno a la vivencia personal, utilizando el hallazgo de una vieja «caja de recuerdos» durante una mudanza como el hilo conductor que conecta su historia familiar con la devoción colectiva de la Hermandad.

Moltó García comenzó con una declaración de humildad, alejándose de las grandezas épicas para centrarse en lo cotidiano, las calles de Alhaurín, la nobleza de su gente y la solidaridad vecinal que se manifiesta en los momentos de dolor. Moltó rinde un homenaje conmovedor a las «ausencias», aquellos hermanos que ya no están, transformando el luto en una luz de esperanza que guía al pueblo.

La figura de Padre Jesús Nazareno emerge como el eje gravitatorio de todo el pregón. Para la autora, el Nazareno es mucho más que una imagen, es su «norte y guía», un confidente cuya mirada negra ofrece refugio y respuestas a las incertidumbres de la vida. Del mismo modo, ensalza a la Virgen del Mayor Dolor como el puerto seguro y el consuelo maternal que sostiene la fe de la ermita de San Sebastián.

Uno de los pilares del pregón es la herencia generacional. A través de fotografías antiguas, Rocío evoca la imagen de sus antepasados a los pies de Jesús, subrayando que la fe se transmite «viendo», viendo el respeto de un abuelo o el esmero de una madre al preparar la túnica morada. Esta tradición se vincula con el sacrificio físico, personificado en los hombres de trono, cuyos hombros magullados y pies cansados son descritos como «semillas de amor» y ofrendas vivas.

El cierre del pregón es una explosión de fervor identitario. Tras recorrer la mística del anonimato del penitente y el orgullo de ser morada, Moltó culmina con una entrega absoluta a sus imágenes titulares. Es un grito de victoria y gratitud donde reafirma que, aunque los tiempos cambien, la esencia de Alhaurín permanece intacta en su devoción. En definitiva, es un viaje del álbum familiar al altar público, consagrando la idea de que la fe es el legado más valioso que un pueblo puede custodiar.

Al concluir su intervención, el público asistente en el Teatro Antonio Gala rompió en un prolongado aplauso, rindiendo un caluroso homenaje en pie a la pregonera por el testimonio ofrecido en este emblemático espacio cultural de Alhaurín.

Para poner el broche de oro a la jornada, D. José Carlos Solano solicitó la presencia en el escenario del Hermano Mayor, D. Miguel Ángel Serrano Gómez. En representación de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Hermano Mayor hizo entrega de un detalle conmemorativo a la pregonera, agradeciendo así su dedicación y sus palabras.

Antes de dar por finalizado el evento, el propio Hermano Mayor se dirigió a los presentes con un breve discurso de cierre. Fue, en definitiva, una velada marcada por la espiritualidad y la convivencia, que sirve como la antesala idónea para los días de fe que nos disponemos a vivir en la próxima Semana Santa.

Todas las fotos del acto aquí.

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