La más de cinco veces centenaria Ermita de San Sebastián volvió a abrir sus puertas el 17 de febrero para acoger uno de los cultos más solemnes y simbólicos del calendario litúrgico: La Solemne Eucaristía de imposición de la Ceniza, que da comienzo a la Cuaresma. Desde primeras horas de la tarde, y al igual que el año pasado, las puertas de nuestra capilla se abrieron especialmente para la ocasión. En el interior, varios jóvenes hermanos se encargaron de que no faltasen el incienso y la música cofrade para ensalzar aún más la importancia de esta festividad. Escoltaban a "Padre Jesús" a derecha e izquierda del Altar Mayor, las Sagradas Imágenes de Nuestro Padre Jesús Resucitado y María Santísima del Mayor Dolor, ésta última ataviada, como manda la tradición, de hebrea y luciendo su magnífica corona plateada de líneas dieciochescas
El templo lucía un magnífico aspecto, gracias, en buena medida a la labor del Grupo de Albacería y a los nuevos reposteros de altar, ornamentos y paños realizados en damasco rojo por las amorosas y expertas manos del Grupo de Costura y Bordado de la Hermandad.
A la Eucaristía, oficiada por el Rvdº P. Agustino Recoleto D. José María López Vega asistió una nutrida presencia de hermanos y vecinos, así como la práctica totalidad de la Junta de Gobierno con el Hermano Mayor, Manuel García Sánchez, a la cabeza.